Desde una perspectiva analítica, consideré que no era preciso exponer minuciosamente el contenido musical de todas las piezas de este libro, pero sí definir de manera escueta los rasgos más característicos de algunas de ellas por su posible interés anecdótico.
Las tres piezas: Motivos Canarios, El canto de Lai-la y La guitarra de Mulay-Jilaly, genuinamente compuestas por Francisco Alcázar y recopiladas por Joaquin Prats (Sangit) estaban, en sus primeras partituras, llenas de frescura y sencillez. Alcázar se las enseñaba a cada alumno con alguna incorporación musical novedosa, por lo que terminaban tocando versiones diferentes.
La guitarra de Mulay-Jilaly es una obra de gran impacto y belleza inspirada en un amigo moro que al atardecer se sentaba a tocar en la azotea de su casa tanto el laúd como la guitarra. Cuando el maestro cambiaba algún pasaje, me preguntaba qué me parecía, y yo, respetuosamente, le sugería que si se utilizaba en determinados fragmentos la cadencia arábiga (intervalo de segunda aumentada que se halla inherente a toda ella) conseguiría acentuar con más énfasis el sabor moruno que tenía la pieza. Él, cariñosamente, me permitía decorar dentro de mi visión musical, alguna de las obras que iba componiendo.
El canto de Lai-la evoca la figura imaginaria de una muchacha marroquí (para Alcázar, Lai-la era lo que para Don Quijote, Dulcinea), que cantaba canciones tradicionales de su país.
En cuanto a Motivos Canarios, en el tempo lento de la Isa, me imagino a Alcázar en la 4" y 5" cuerdas cantándole a María, su mujer, en el momento en que se encuentra lavando la ropa en la acequia de un barranco. El texto dice: María te quiero, tú eres mi amor, María tú siempre, serás mi ilusión. Y ella
responde en la 1° cuerda: ¿Sí, Paco, sí Paco?
Yo le pregunté al maestro:"Qué le parece el arreglo don Francisco, y él me contestó: "Está bien.. ¡pero la letra es lo de menos, Olín!". Aunque a veces regañaban, en el fondo se querían.
Por lo que concierne a mis trabajos, Motivos Españoles es un conjunto de seis piezas que conforman una suite. Comencé a escribirlos a partir del año 1958, y en 1983 fueron publicados por la editorial Unión Musical Española.
Los cinco primeros Motivos: Molinos Manchegos, Murmullos en la Taberna, La Fuga del Zapatero, Folías Canarias y Tanganillo, fueron modificados melódica y armónicamente después de la primera edición.
Aires de Aragón, el último, fue incorporado en 2010. Escritos en orden cronológico, están extraídos de una determinada célula musical o idea parcial de un motivo, para ser luego desarrollados en todo su contexto temático. Aunque en alguno de ellos, la evocación atmosférica de la imagen que sugiere el título no corresponda a su forma, como por ejemplo en La Fuga del Zapatero, donde el término fuga debe entenderse como huida o escapada, ya que en la escena imaginaria se relata la historia del alcalde de un municipio andaluz, muy aficionado a la cacería, que le encarga un determinado calzado al zapatero del pueblo, y éste, al no cumplir con lo tratado en la fecha acordada, avergonzado, se "fuga" apresuradamente del lugar al ritmo de un zapateado.
En Murmullos en la Taberna, también otro zapateado, un gitano tararea una melodía, mientras golpea con los dedos el mostrador de una tasca de Andalucía. Si en alguno de sus pasajes se pueden apreciar rasgos intencionados de naturaleza disonante, su lenguaje siempre resulta tonal.
De los restantes motivos, Molinos Manchegos posee un carácter de tonadilla española.
En cuanto a Folías Canarias, tal vez sea la pieza con la que más me identifiqué por la profundidad de su canto que de niño me cautivó.
El Tanganillo se publicó al principio con el título de Danza Guanche (por supuesto, sin reminiscencias aborígenes) con un accésit en la modalidad de canción original en un concurso patrocinado por el Cabildo Insular de Gran Canaria, cuya finalidad era promocionar y enaltecer la belleza de la isla. El texto de la versión cantada es obra del escritor grancanario Agustín Quevedo Martín. Algunos grupos folclóricos la han interpretado.
En Aires de Aragón, del tipo de variaciones al igual que las folías, y como jota de similares características melódicas a otras jotas, lo que intento es decorarla armónicamente para terminar con unos compases finales inesperados.
El Retorno del Hijo Pródigo está inspirada en un fragmento de la canción "Your Eyes Are Beautiful" de Henry Herldnof, pianista de jazz australiano que tocaba en el snack de un hotel de la Costa Brava amenizando las veladas. Esta pieza es un homenaje a aquellos intérpretes que, después de una larga ausencia musical y profunda reflexión, deciden regresar a su instrumento. La primera parte es un monólogo que tiene como protagonista al hijo (intérprete), y la segunda parte un diálogo entre el hijo y el padre (instrumento). La empecé a escribir en 1971, y en varias ocasiones tuve la tentación de destruirla
porque su lenguaje me parecía demasiado tonal: los convencimientos de discípulos y amigos me hicieron cambiar de opinión.
De Belingo es una Isa de José María Millares Sall, muy popular en las Islas Canarias y cantada a menudo en cualquier fiesta o parranda. Utilizada como paráfrasis, representa, a través de los distintos efectos
guitarrísticos (y de la ironía que suscita una estrofa del texto de la canción), un suceso imaginario en el que un automóvil llamado pirata participa en una juerga. Al término de ésta, fallece. Comencé a trabajarla en 1988, y en 1993 se publicó, meticulosamente manuscrita por mi discípulo Eusebio Manuel Barroso Cruz. Más tarde fueron añadidos los restantes efectos que requerían la expresión final de la obra. José María Millares Sall, su autor, me confesó que para él era un honor que De Belingo se levara a la guitarra clásica. Tengo que decir sinceramente, ¡que la idea le gustó!.
En Sombra del Nublo, obra de Néstor Álamo y reconvertida en el himno de Gran Canaria, que con su marcado lirismo penetra en lo más hondo del sentimiento grancanario, mi idea fue armonizarla, arreglarla y transcribirla para guitarra. El propio compositor me dijo que el título de la pieza obedecía a que, encontrándose en una ocasión en el Parador de Tejeda, observó como, por efecto de la luz solar, la sombra del Roque se proyectaba sobre un manto blanco de nubes que emergían desde el barranco. Esa visión que tuvo el autor fue lo que motivó que me animara a llevarla a la guitarra.
En los compases finales de la obra, los arpegios sugieren la brisa que acaricia al Roque, y los armónicos, la nana que le hace dormir. El manuscrito de la pieza, también elaborado por Eusebio Manuel Barroso Cruz, se publicó en 1993, y por aquella época la interpreté en el teatro Pérez Galdós con motivo del homenaje que se le rindió al compositor original de la melodía.
A Rosa es un vals que leva el título del nombre de mi mujer y que escribí en París durante un viaje de vacaciones en 2005.
El Vals sobre un anónimo para mandolina pertenece a un manuscrito de 1917, propiedad de Domingo Rodríguez Hernández, muy aficionado a los instrumentos de cuerda pulsada. El libro, entre otras piezas
musicales, contenía dos anónimos para mandolina. Dicha persona me permitió copiarlos y los arreglé con alguna modificación en la melodía, armonizándolos y transcribiéndolos en 1963.
Por último, Secuencias sobre un Blues es una canción inspirada en motivos melódicos de las bandas de swing de Flecher Hehderson, escrita en 1956.
Sería injusto no reconocer y expresar mi agradecimiento a Joaquín Prats Moreno (Sangit), Agustín Quevedo Martín, Cástor Quevedo Martín, Fernando Bautista Vizcaíno, Jonás García Rodríguez, Fernando Hernández León, Juan Manuel Ruiz García, Francisco Herrera Pauner, Lothar Siemens Hernández, Carlos Oramas Cabrera, Eligio Quinteiro González, Antonio Miranda González, lbán López Campos, Roberto Díaz Ramos y a aquellos amigos y discípulos que con su aliento y cariño supieron animarme y ayudarme para llevar a cabo este proyecto.
Olímpiades García
.jpg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario